El boom del gimnasio en Chile: más locales, más socios y una agenda que vive en el celular
Lunes, siete de la tarde. La clase de las 19:00 está llena, corriges una sentadilla que se va hacia adelante, cuentas en voz alta los segundos que quedan de plancha, y en el bolsillo el celular vibra sin parar: “¿queda cupo para la de las 20:00?”, “¿cuánto sale la mensualidad?”, “¿puedo ir a una clase de prueba primero?”. No puedes soltar la clase para contestar, así que los mensajes se apilan. Cuando por fin miras el teléfono, a las nueve y media, la persona que preguntaba por el cupo ya reservó en otro estudio.
Esa escena se repite todas las tardes en Chile, y no es porque los gimnasios estén mal administrados. Es porque el rubro creció mucho más rápido que las herramientas para administrarlo. En pocos años el país se llenó de gimnasios, boxes y estudios, y casi todas las inscripciones y reservas de hora empezaron a llegar por el mismo lugar: el Instagram del local.
Este artículo junta lo que dicen los datos del fitness en Chile —cuánta gente se mueve, cuántos locales hay, cómo se consolidó el mercado tras la pandemia— y termina en una conclusión práctica para quien tiene un gimnasio chico, un box o entrena por su cuenta: qué hacer con todos esos mensajes que caen justo cuando estás en medio de una clase.
Un país que se mueve poco, pero que paga por moverse
La paradoja del fitness chileno es que el negocio creció en un país que hace poca actividad física. Según la Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte 2024 del Ministerio del Deporte, solo el 44,9% de los adultos alcanza la recomendación de actividad de la Organización Mundial de la Salud, según reportó Cooperativa Ciencia. Dicho al revés: más de la mitad de los adultos del país no se mueve lo suficiente.
Los números finos muestran dónde está la brecha. Entre los adultos, el 49,7% de los hombres es físicamente activo, frente al 40,3% de las mujeres. Entre niños y adolescentes de 5 a 17 años, el porcentaje cae a apenas 26,4%. Y en el tiempo libre —descontando lo que la gente camina por trabajo o transporte— solo el 16,6% de los adultos es activo, una baja respecto al 18,7% de 2018, según la misma encuesta, que midió 12.803 casos representativos a nivel nacional.
Fuente: Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte 2024, Ministerio del Deporte (vía CIPER Chile)
Ese es justamente el mercado del gimnasio: un país que sabe que debería moverse más y que, cuando decide hacer algo al respecto, busca dónde inscribirse. La demanda no viene de un país deportista; viene de uno que quiere empezar a serlo, casi siempre de golpe y casi siempre en enero.
El mapa del boom: cuatro cadenas y cientos de locales
Del lado de la oferta, la expansión es concreta. Solo en la Región Metropolitana hay 311 gimnasios, según un estudio de la consultora Colliers reportado por Emol, concentrados en unas pocas comunas: Santiago Centro, Las Condes, Vitacura, La Florida y Lo Barnechea encabezan el conteo.
Fuente: Estudio Colliers (vía Emol)
No siempre fue así. Antes de la pandemia el sector llegó a tener unos 2.500 locales y cerca de un millón de usuarios en todo el país, pero las restricciones golpearon fuerte: se estima que alrededor del 30% de los gimnasios privados cerró, según datos de la consultora TRESA recogidos por La Tercera. De esa caída salió un mercado más concentrado, dominado por cuatro grandes cadenas: en 2023 Pacific Fitness tenía 76 locales, Smart Fit 49, Sportlife 40 y Energy Club 33.
La que más empujó es Smart Fit. En octubre de 2024 sumaba 82 gimnasios en Chile y anunciaba diez aperturas más para cerrar el año, con una inversión de 25 millones de dólares y más de 80 millones acumulados desde su llegada al país en 2014, además de más de 1.300 trabajadores, según En Cancha. En el estudio de Colliers, Smart Fit lidera la Región Metropolitana con un 24% de participación. Los precios abren en abanico: desde mensualidades de $15.000 a $35.000 en las cadenas masivas hasta más de $400.000 en los clubes premium, según Emol.
No todo es la cadena grande: el box, el estudio y el entrenador
Debajo de las cuatro cadenas hay un mundo que los estudios de mercado casi no cuentan, pero que es el corazón del rubro: los boxes de crossfit, los estudios de funcional, yoga y pilates, y los entrenadores que trabajan por su cuenta. Ahí no hay departamento de marketing ni recepción; hay una persona que entrena, corrige, arma la rutina y, entremedio, contesta el teléfono.
Y ese negocio funciona distinto al de la cadena. Se vive de la agenda: cuántos cupos quedan en la clase de las 19:00, cuánto vale el plan mensual, si se puede ir a una clase de prueba antes de comprometerse. Cada una de esas preguntas se responde en dos líneas, pero hay que responderla rápido, porque quien la hace está decidiendo si parte a entrenar esta semana o lo deja para el próximo mes.
El cuello de botella: la hora se pide por el DM
Junta las dos cosas —un país que decide moverse de a golpes y una oferta que se multiplicó— y aparece el problema real de un gimnasio chico: la inscripción y la reserva de hora se piden por Instagram, y llegan justo cuando la persona a cargo tiene las manos ocupadas.
La decisión de empezar a entrenar casi nunca es fría. Llega con el año nuevo, con el verano encima, con un susto en el control médico. Quien la toma quiere partir ahora, y para eso escribe. Manda un DM o comenta la foto de la clase preguntando lo de siempre: horarios, valores, si hay clase de prueba, si queda cupo hoy. Y como está decidido en caliente, le compra al primer local que le contesta con la información clara. El que responde a las tres horas ya perdió al socio.
Lo mínimo que se puede hacer sin ninguna herramienta es dejar la información crítica donde no dependa de nadie: valores, horarios de clases y cómo tomar una clase de prueba, visibles en la biografía de Instagram y en las publicaciones fijadas. Con eso se rescata una parte de las preguntas. La otra parte —quien igual escribe al DM— necesita a alguien, o algo, que conteste cuando estás en medio de la clase y no puedes mirar el celular.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos gimnasios hay en Chile y qué tan activo es el país? Solo en la Región Metropolitana hay 311 gimnasios, según un estudio de Colliers reportado por Emol; antes de la pandemia el sector llegó a unos 2.500 locales y cerca de un millón de usuarios a nivel nacional, según TRESA vía La Tercera. Aun así, solo el 44,9% de los adultos alcanza la recomendación de actividad física de la OMS, según la Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte 2024 del Ministerio del Deporte.
¿Cómo se inscriben y reservan hoy las clases en un gimnasio o box? Cada vez más por canales digitales: Instagram, WhatsApp y aplicaciones de reserva. Quien pregunta por un cupo o una mensualidad suele estar decidiendo en el momento, así que la velocidad de respuesta se volvió parte del servicio: el local que contesta primero con horarios y valores es el que cierra la inscripción.
En comentario.ai construimos justo para ese lunes a las siete de la tarde con la clase llena: respondemos los comentarios y DMs de tu Instagram con la voz de tu negocio, en segundos, y tú tienes siempre la última palabra antes de que salga cualquier respuesta. No inventamos horas ni escribimos a nadie primero; solo contestamos a quien te escribe. Si tienes un gimnasio, un box o entrenas por tu cuenta, mira cómo funciona para gimnasios y estudios o para un box de crossfit, revisa los precios y entra a la lista de espera.
Fuentes
- Cooperativa Ciencia — Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte 2024, Ministerio del Deporte (niveles de actividad en adultos, niños y por sexo)
- Emol — Estudio Colliers sobre el mercado de gimnasios en la Región Metropolitana (311 gimnasios, participación, precios)
- La Tercera — Gimnasios se consolidan tras la pandemia (datos TRESA: 2.500 locales, un millón de usuarios, cierres y cadenas)
- En Cancha — La expansión de Smart Fit en Chile (82 locales, inversión, empleos)